Desde el PCA estamos llevando a cabo una campaña de lucha y concienciación contra la precariedad laboral, la cual consideramos como uno de los mayores problemas de los trabajadores, especialmente de las mujeres y los jóvenes.
En esta sección iremos mostrando los distintos actos, videos y materiales relacionados con la campaña, así como documentos, propuestas y análisis de nuestro partido sobre este tema.
Con la asistencia de más de 100 personas tuvo lugar, los días 25 y 26 de enero, en el Auditorio de Oviedo, la celebración de la Conferencia del PCA contra la Precariedad Laboral. La misma se encuadra dentro de la Campaña contra la Precariedad Laboral que el PCA está desarrollando y que han llevado charlas-coloquios a los municipios de Laviana, Llanes, Gijón, Avilés y Siero.
El Secretario General del PCA, Francsico de Asís Fernández, manifestó que la principal función de esta Conferencia es contribuir a planificar la
intervención social organizada contra un fenómeno, la precariedad, que es un elemento clave y nexo que debe vincular al movimiento contra la
globalización imperialista y al movimiento obrero, pues es la globalización capitalista, a través de la deslocalización y la competitividad sin límites, la que está en su origen.
La Conferencia contó con el siguiente programa de debate:
VIERNES 25
19:00 PRESENTACION JORNADAS:
SABADO 26
10:00 - 12:00 Jóvenes del siglo XXI con los derechos del XIX.
Un recorrido por el panorama laboral asturiano para los jóvenes.
Alejo Mancebo Mata - Juventud Comunista de Asturias.
10 derechos básicos vulnerados en el trabajo y cómo combatirlos.
Alfonso Lago Rayón, Juventud Comunista de Asturias.
12:00- 14:00 Mujer y precariedad
16:00- 18:00 Precariedad y esclavitud
18:00 - 20:00 ¿Qué hacer? Algunas experiencias de lucha contra la precariedad
20:00 Clausura Jornadas
En la Conferencia se aprobó el Manifiesto del PCA contra la Precariedad Laboral.
Varias de las intervenciones han sido grabadas en video, las puedes ver en tu navegador pulsando en los siguientes enlaces:
Partido Comunista de Asturias - Enero 2008
La globalización capitalista repercute de forma determinante en todos los aspectos de nuestra vida.
En el mundo del trabajo, la precariedad es fruto de la globalización y tiene un efecto devastador
entre la clase trabajadora, sobre todo en las mujeres y los jóvenes, mayores de 45 años en paro :
inseguridad y vulnerabilidad personal, deterioro de la salud, recortes de derechos y protección
social, bajos salarios, alta siniestralidad por encima de la media de los trabajadores estables, falta de
actividad sindical por miedo al empresario y deterioro de la solidaridad entre los propios
trabajadores/as.
La situación actual tiene su origen en el cambio de las características del empleo en las dos últimas
dos décadas, provocado por la hegemonía del neoliberalismo y la globalización. Los trabajadores se
convierten en adversarios entre si, al ser utilizados como instrumentos de la competencia, y sufren
una degradación continua de sus condiciones de vida para preservar la competitividad ante la
presencia de economías más productivas o con costes salariales más bajos. La voracidad de las
multinacionales no tiene limites, y se impone a los trabajadores/as con la amenaza de trasladar sus
centros de producción a zonas con menores derechos laborales. De ese modo, pues, la lucha para
frenar las agresiones y mejorar la vida de los trabajadores y trabajadoras pasa, inexorablemente, por
ponerle coto a la globalización capitalista.
La unión europea se ha forjado exclusivamente sobre intereses económicos, olvidando los derechos
sociales y políticos de los hombres y mujeres que viven en ella. La moneda única fuerza a los
estados a la estabilidad monetaria y fiscal, impidiendo adaptar las políticas económicas de cada
país a sus necesidades reales. No todos los países afrontan el mercado y la moneda única desde la
misma situación y es evidente que la convergencia monetaria no lleva aparejada la convergencia
de los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas. Las restricciones que impone el euro junto
con la flexibilidad económica de la globalización han acabado por levantar un círculo de hierro
contra los trabajadores/as.
En nuestro país. La dureza de los sucesivos gobiernos ha llevado a continuos retrocesos en los
derechos de los trabajadores, que se habían conseguido tras muchos años de lucha. En concreto, la
precariedad laboral no tiene parangón con los países europeos (en la UE la media no llega al 15%
mientras en España supera el 30% ), alcanza grados aberrantes en algunos sectores, casi el 100% de
las plantillas, cuando no ocurre que la propia precariedad es el fundamento de negocios como en el
caso de las ETTs.
Las sucesivas reformas laborales no han tenido nunca el propósito de reducir la precariedad ya que
es un instrumento básico del sistema para alimentar los beneficios, recortar los salarios, desarmar a
los trabajadores frente a los patrones y debilitar la fuerza de la clase obrera y sus organizaciones.
El libertinaje empresarial se ceba en la indefensión de los precarios. Se desbordan las leyes y se cae
en la ilegalidad. Las fórmulas y el grado de la precariedad son muy variados. En el sector privado,
la fórmula más institucional son los contratos temporales, cuyo espectacular desarrollo está ligado a
las prácticas empresariales de la externalización y la subcontratación de todo tipo de actividades,
bienes y servicios. Las grandes empresas recurren a estos métodos para reducir los costes
salariales, disminuir las plantillas fijas y, también, para dividir, debilitar y amenazar a los
trabajadores.
Los contratos a tiempo parcial no dejan de ser también expresión de una grave precariedad al no ser,
en la mayoría de las ocasiones, una opción voluntaria sino producto de su desesperación. Y la
legalidad se degrada a medida que se desciende en la categoría de la empresa, llegando a retrotraer
a muchos asalariados a las condiciones laborales ruines y escandalosas del siglo diecinueve : las
contratas y subcontratas, los contratos de arrendamiento de servicios, de ejecución de de obra que se
confunden con contratos de obra o servicio, de falsos autónomos, los becarios, las prácticas
laborales gratuitas.....La economía sumergida descansa en una absoluta falta de legalidad, que
afecta especialmente a los trabajadores inmigrantes, agravada su situación por las condiciones
personales y sociales de desarraigo y lejanía del entorno familiar.
La precariedad afectaba hasta ahora básicamente al sector privado, pero cobra ya las mismas
características en los servicios y administraciones públicas. Los objetivos de reducir los gastos
públicos, de equilibrar los presupuestos, de reducir costes de gestión, llevan implícito un aumento
de la precariedad. Las privatizaciones de los servicios públicos, ya sea plena o sólo de gestión, con
independencia de cumplir otros preceptos del neoliberalismo, abren las puertas a la conversión de
funcionarios en trabajadores sometidos a las leyes del mercado y por lo tanto a su alto grado de
precariedad. Incluso los propios funcionarios se ven afectados al reducirse su estabilidad a través de
las modificaciones introducidas en la legislación.
La corrosiva situación de la precariedad laboral recorre el conjunto del sistema económico,
alimentando los beneficios en detrimento de los derechos elementales de los trabajadores. Es
necesario combatirla con firmeza, recuperar los derechos arrebatados y conseguir extenderlos al
resto de los países, especialmente en aquellos que sufren con mayor crueldad los efectos de la
globalización capitalista. Para ello reclamamos y exigimos:
.-Igualdad salarial : a igual trabajo igual salario, con independencia del sexo.
.- Suficiente inspección de trabajo que cumpla con las obligaciones de control de la contratación,
de fraude e incumplimientos en materia laboral y de la seguridad social.
.-La abolición de las ETTs
.- Recuperar la causalidad en la contratación temporal y la estabilidad en el empleo
.- Desaparición de todas las formas de contratas y subcontratas fraudulentas. Son precisas
reformas legislativas para reforzar los elementos de responsabilidad de la empresa principal, los
derechos colectivos y reivindicando los de información, audiencia y participación de los
representantes de los trabajadores.
.- Reducción de la jornada a 35 horas, por ley, cómputo semanal y sin reducción de salario.
Prohibición de las horas extraordinarias excepto las de fuerza mayor. Es imposible concebir una
sociedad de pleno empleo sin reducir la jornada. No a las jornadas agotadoras.
.-No a la esclavitud laboral
.-Papeles para todos los inmigrantes, que evite la contratación ilegal. Igualdad de derechos.
.- No a la siniestralidad que en un alto porcentaje se produce como consecuencia de las altas
tasas de temporalidad.
.- Salario mínimo suficiente. En la actualidad el SMI es uno de los más bajos de Europa,
representa sólo el 35 % del salario medio y está 24,5 puntos por debajo del nivel considerado digno
por la carta social.
.- Aprobación internacional de la carta de derechos sociales, con penalización para los estados
que no la cumplan.
Estos objetivos tan justos como alcanzables, sólo se conseguirán si luchamos por ellos. Desde el
Partido Comunista de Asturias llamamos a construir una gran alianza social para promover la
movilización sostenida con el fin de conseguir un mundo y unas sociedades más justas y menos
perversas. Es necesario más que nunca pasar a la acción, denunciando la precariedad laboral y
concienciar a los ciudadanos y ciudadanas de que con la unión de todos aquellos que no nos gusta
esta realidad es posible cambiarla.

¡BASTA DE REPRESALIAS EN LAVACHEL!
¡BASTA DE PISOTEAR LOS DERECHOS SINDICALES!
POR LA READMISION INMEDIATA DE NURIA GUTIERREZ MATO
El pasado día 16 de febrero esta compañera recibía a través de un burofax la notificación de su despido. La excusa esgrimida por la empresa es haber faltado varios días al trabajo. De todos ellos, salvo uno, la compañera aportó los correspondientes justificantes y pese a ello el día 18 cuando se incorpora a su puesto de trabajo se le anuncia que está despedida y que los justificantes médicos aportados "no valían”.
Las condiciones de trabajo en la lavandería industrial LAVACHEL, son escandalosas. Pisoteo constante a los derechos sindicales, ritmos agotadores, condiciones insalubres, incumplimiento de las normas de seguridad, trato degradante para aquellas que resulten incomodas o protesten, "pluses" que se conceden por gracia de la dirección para crear divisiones, etc…Y todo ello por 705 euros al mes. Para intentar cambiar esta situación las trabajadoras en su momento intentaron organizarse frente a los abusos del empresario Jorge Gumiel.
En realidad, este despido es la continuación de la situación de acoso y persecución sindical que se viene dando desde que el año pasado, se organizó un comité de empresa (por primera vez en 50 años de existencia de Lavachel) y una huelga para tratar de conseguir un convenio, del que a día de hoy todavía carecen. Ya en su momento, la huelga se desarrolló en unas condiciones dificilísimas, llegando al extremo de contratar matones para impedir al comité de huelga el acceso a las instalaciones, contratando impunemente personal nuevo durante la propia huelga, con unos servicios mínimos fijados por la empresa y la administración, sin acuerdo con el comité, del 100% de la plantilla y todo tipo de amenazas y presiones para dividir y enfrentar a los trabajadores (conversaciones "personales" entre la dirección y la plantilla para forzarles a posicionarse contra la huelga POR ESCRITO, acoso a aquellas trabajadoras que no habían querido firmar contra la huelga, presiones a unos, chantajes a otros, , etc...)
Muchas de las trabajadoras que secundaron la huelga en su día no se encuentran ya en la empresa, porque no aguantaron la presión a la que les sometió posteriormente la dirección. Ahora, con este despido, el dueño pretende deshacerse también de aquellas que se destacaron durante la huelga y que aún permanecen en la empresa, como en el caso de Nuria. De conseguir su objetivo, este será el primer paso para despedir al resto de trabajadoras que participaron en las movilizaciones, entre ellas la totalidad del comité de empresa.
En el último periodo, hemos visto el retroceso constante de los derechos sindicales y la degradación de las condiciones de vida de los trabajadores. Penas de prisión para sindicalistas, despidos, represalias, etc… LAVACHEL es un caso más en este sentido, que hemos decidido hacer público al resto de trabajadores para contrarrestar la imagen falsa, de normalidad laboral que el dueño, Jorge Gumiel, pretende dar de cara al exterior. Las trabajadoras de LAVACHEL necesitan la solidaridad más amplia del conjunto de los trabajadores para acabar de una vez por todas con los abusos del empresario, porque su lucha es parte de la lucha de todos por conseguir una vida digna y poner freno a la ofensiva cada vez más profunda de la patronal contra nuestros derechos y nuestras condiciones de vida.