Inaugurada con éxito la Semana Republicana de Oviedo

Más de 100 personas colmaron el aforo del Club de Prensa del Diario la Nueva España para escuchar la intervención inaugural de la Semana Republicana de Oviedo a cargo del Embajador Gonzalo Puente Ojea que versó sobre “República y Laicismo”. La combativa y rigurosa ponencia de Puente Ojea estuvo precedida por la presentación del acto a cargo de Roberto Sánchez Ramos concejal de la Ciudadanos por la Izquierda en el Ayuntamiento de Oviedo y miembro del Comité Central del PCA.

“La Transición ha dado a luz a un Estado inviable”

Gonzalo Puente Ojea dedicó gran parte de su intervención a criticar los pactos de la Moncloa, unos pactos que dejan sin resolver dos cuestiones fundamentales: La sustitución del Principio Monárquico y las relaciones iglesia- Estado. Dos cuestiones que si habían quedado bien resueltas en la Constitución Republicana de 1931.
Analizó Puente Ojea el actual sistema monárquico y la figura de Juan Carlos I, un sistema al que no dudó en calificar de Ilegal e Ilegítimo. Una ilegalidad de origen derivada del carácter perjuro de Juan Carlos I, ya que juró las Leyes Fundamentales del régimen franquista para traicionarlas poco después aprobando la Leyes de Asociación y de Reunión de 1976. Una monarquía Ilegitima con un rey nombrado por un dictador y no por el pueblo y que siempre ha afirmado que su “legitimidad derivaba del 18 de julio de 1936”. Un Juan Carlos I que consideraba a Franco como “un gran Caudillo superador de rencores y creador de una Nueva España”, suponiendo su régimen “la resurrección de España”. Por otra parte el nombramiento de Juan Carlos I como rey se salta a la torera la Ley Dinástica por la que era el 3º o el 4º en la línea sucesoria del trono de España.
Respecto a las relaciones Iglesia-Estado apostó por el Laicismo como una solución impecable para éstas. El Laicismo parte de la convicción de que la conciencia individual es la Fuente de Derecho y Deberes. “Sin libertad de conciencia no existe igualdad, una igualdad que sólo es posible si aseguramos la igualdad de todas las conciencias sin que puedan imponerse unas a otras con independencia de su expresión”, objetivo esté último de la iglesia católica.
Por otra parte el laicismo supone la retirada de privilegios a la iglesia católica. La retirada de los medios que le permiten constituirse en poder público y dictar una moral de manera coercitiva.
El Laicismo está en las antípodas, según el embajador, de la actitud de un José Luis Rodríguez Zapatero al que calificó de auténtico “protector” de la Iglesia Católica. Una Iglesia a la que cada vez cede más soberanía popular mediante una cada vez mayor participación de ésta en la masa tributaria de todos los españoles.
Según Gonzalo Puente Ojea el Laicismo fue el principal acierto de la Segunda República y también fue su perdición al ser la Iglesia Católica una de las principales instigadoras de una guerra civil en la que, a la postre, la República no pudo salir victoriosa.

“El actual sistema de medios imposibilita la libre expresión”

Gonzalo Puente Ojea no se mordió la lengua a la hora de analizar a los medios de información a los que calificó de ser “el principal obstáculo” al que se tienen que enfrentar las fuerzas de izquierda en nuestro país. Manifestó que él, nacido en 1925, había tenido ocasión de experimentar la censura mediática de la dictadura franquista y que el actual sistema de medios imposibilita la libre expresión y se corresponde con lo ocurrido en los años de mayor rigor de la Dictadura. “Se reproducen las lacras de ésta de manera enmascarada”, manifestó.

“Es necesario luchar por una Tercera República”

Puente Ojea fue especialmente critico con un PSOE que vendió y frustró las esperanzas de cambio de la sociedad española y que cuenta entre sus filas con auténticos “canallas” como Felipe González que ha acreditado esta condición con acciones como el establecimiento de una doble red de enseñanza pública y privada pagada por el Estado.
Tuvo también palabras duras para con el PCE y pidió a este partido que juzgue su papel en la transición y a su Secretario General de entonces, Santiago Carrillo, al que calificó de “absurdo, caduco y viejo prematuro” que no tuvo “empacho en pedir perdón y besar la mano de la reina, cambiando la bandera de España”.
Llamó a las fuerzas del cambió, entre las que incluyó a los presentes en la sala y al PCE, a hacer examen histórico de conciencia y a luchar en el presente, gritando nuestros eslóganes, explicando, por ejemplo, que el actual IRPF es un auténtico atraco a la ciudadanía que protege unas conciencias frente a otras, quebrando de esta manera el principio de libertad de conciencia y permitiendo la entrada de la Iglesia Católica en los asuntos públicos del país.
Calificó la Constitución de 1978 de “amasijo de conceptos que se contradicen entre sí”. “Per se es inconstitucional”, manifestó el diplomático. Y termino alentando a los presente a pelear por la pronta instauración de una Tercera República.