Comunicado del PCA ante la intervención de Aznar en la Universidad de Oviedo

El Partido Comunista de Asturias asiste con perplejidad a la desorbitada reacción que los círculos más retrógrados de la derecha regional vienen escenificando, tras la azarosa intervención de José María Aznar en dependencias pertenecientes a la Universidad de Oviedo.
Bien conocido es aquel proverbio que dice quien siembra vientos recoge tempestades, por ello resulta bastante hipócrita, además de grotesco, rasgarse las vestiduras porque el protagonista de la foto de las Azores, el mismo que, frente las más elementales reglas del Derecho Internacional, involucró a España en una guerra criminal y genocida contra Iraq, ajena a los intereses del país, contraria a la opinión de la mayoría abrumadora de la ciudadanía y transgresora de la legalidad parlamentaria, se haya encontrado ahora con el rechazo de un ámbito tradicionalmente sensible, pacifista y proclive a la movilización y la protesta, como es el de la juventud universitaria, cuando el protagonista de aquellos desafueros viene precisamente a irrumpir en su terreno, la Universidad. Se trata del mundo al revés.
Un hombre público que acepta intervenir en espacios sociales abiertos ha de arrostrar las reacciones que puedan producirse en dichos ámbitos y pechar con críticas, protestas y descalificaciones. Como suele decirse coloquialmente entra en el sueldo.
Mal estaríamos si un campo tradicionalmente crítico, inquieto, rebelde y dado a la movilización, como es el de la juventud estudiantil, ofreciera hoy un encefalograma plano y una indiferencia paralizante. No ha sido así. Si hasta en los espectáculos públicos se admite el aplauso y el pataleo, ¿cómo rasgarse las vestiduras porque grupos de muchachos y muchachas abucheen a un político? En efecto, grupos de estudiantes vinculados a la coordinación asociativa del movimiento que se opone al llamado Espacio Europeo de Educación Superior según el espíritu de Bolonia, ajenos a cualquier interés partidista, y coordinados entre sí rápidamente a través de las nuevas tecnologías, pusieron en marcha una protesta pacífica con pasquines, pancartas e intervenciones en voz alta, descalificadoras para el personaje increpado, pero en el marco de la libertad de expresión. La denuncia de Aznar como presunto criminal de guerra lleva años por escrito y ha llegado a los tribunales.
La violencia vino después, unilateralmente, por parte de quienes inmovilizaron, arrastraron y contundentemente arrojaron fuera del recinto a los jóvenes movilizados, entre significativos gritos de la concurrencia derechista y ultramontana, tales como “rojos de mierda”, “arriba España”, etc., tal como recogen los medios de comunicación. No sólo empleados de la seguridad privada, sino simples ciudadanos seguidores de Aznar participaron, con una brutalidad patente en las escenas grabadas en vídeo.
Para el PCA la intervención del belicista Aznar constituye un insulto a la Universidad de Oviedo, que recoge en su normativa interna el espíritu pacifista y contrario a las guerras, y toda una provocación por parte de quien, ya el 2003, recibió en el Auditorio de Oviedo un sonado abucheo por parte de decenas de pacifistas de esta ciudad.
La verdadera calaña del personaje se evidencia cuando, cobardemente amparado en sus guardaespaldas, no pudo evitar por más tiempo mostrarse tal cual es y expresar, con el gesto más grosero y obsceno, todo el resentimiento y el odio contra el pueblo que desalojó a su partido del Gobierno, ante el cúmulo de mentiras que urdió con ocasión de los atentados del 11-M.
Por último, el PCA entiende que el clamor ahora orquestado por algunos dirigentes del Partido Popular, exigiendo la detención de quienes manifestaron su repulsa a Aznar, constituye un último delirio antidemocrático que recuerda otros tiempos y que olvida que, en estos, las detenciones se reservan para el caso de delitos flagrantes o para las decisiones de un juez, motivadas conforme a Derecho.

Oviedo, 19 de febrero de 2010

Secretaría de Comunicación del PCA