VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y EL INCUMPLIMIENTO DE LA LEY 1/2004
La Ley contra la Violencia de Género no está cumpliendo los objetivos para los que fue aprobada. Resulta indignante observar que después de tres años de su entrada en vigor, no sólo no ha conseguido reducir las muertes ni las agresiones contra el género femenino, sino que ha provocado reacciones en contra, incluso de los poderes públicos, en contra de la protección que legislativamente se trata de aplicar a las mujeres, claro que no de una forma clara, sino sesgadamente.
Desde que fue aprobada ha sido objeto de rechazo social, político e incluso judicial, no se ha garantizado una correcta efectividad; ya que las medidas que en ella se contemplan de protección a la mujer no son bien vistas, por lo que tienen de discriminación del hombre. No cabe duda que seguimos aún en una sociedad machista, dónde el sistema patriarcal pesa demasiado, y no está preparado para una vida en igualdad.
Los medios de comunicación que falsean la realidad a fin de hacernos creer continuamente en el éxito de la normativa de la Ley y en lo bien que funcionan las administraciones públicas. También se publican informaciones alabando la excelente preparación y eficacia de las fuerzas policiales cuando ante ellos accede una mujer con claras señales de malos tratos, de haber sido golpeada, en muchos casos la policía advierte a la mujer de las consecuencias legales que puede sufrir en caso de que retire la denuncia, de que no declare como es debido, o que no aporte (según ellos) las pruebas necesarias para mantener la acusación, ya que puede ser imputada de cometer un delito de denuncia falsa.
Cuando la mujer accede a una Comisaría, está bajo un fuerte shock, con la autoestima por los suelos a causa del maltrato recibido, que ha tenido que pasar por un calvario de dudas antes de decidirse a presentar la denuncia. La desconfianza en la mujer imposibilita en algunos casos las ayudas tipificadas en la Ley, lo que lleva a la imposibilidad de erradicar la violencia sobre la mujer. Los procedimientos no son en modo alguno los que debieran y que están contemplados en toda la documentación que se ha generado para combatir este grave delito de agresión y abuso contra las mujeres.
En el TITULO I, de la Ley se contemplan las “Medidas de sensibilización, prevención y detección”
Pero las mujeres que acceden a la Comisaría, Juzgado o Sanidad, describen su experiencia como traumática, y dicen ser objeto de:
Falta de protección de los derechos de las victimas y asistencia letrada de calidad.
Falta de formación del personal y trato inadecuado.
Falta de protección de victimas y testigos
La escasa dotación de personal cualificado para atender a las mujeres y a los menores, victimas de violencia machista, determina que en algunos casos la atención policial sea
lenta y llegue tarde a solucionar un conflicto. Estas situaciones deben de superarse, dotando de personal especialmente preparado para esta tarea, a fin de cumplir con su función de prevención, protección y vigilancia. La formación del personal sanitario, de los jueces y fiscales, el personal de la Administración de Justicia, y tanto o más importante es la coeducación desde escolar hasta la educación superior. La educación también pasa por educar a la sociedad, ya que somos una parte muy importante en la prevención, poniendo sobre aviso de situaciones que pueden derivar en violencia.
